Las
tendencias actuales que implican la competencia global, los deseos de
implementar aceleradamente los cambios, la sustentabilidad de la producción en
tiempos de marcada incertidumbre y complejidad de operaciones e intereses
múltiples, unidos a la gran demanda y competencia por los talentos, requieren
de liderazgos que sean capaces de crear culturas organizacionales
competentes para lidiar con todos los desafíos que estos cambios requieren.
El
desafío es mayor cuando no solo se requiere diseñar e implementar programas y
prácticas que desarrollen las habilidades de líderes individuales, sino
también potencien el desarrollo de la capacidad del liderazgo colectivo dentro
de las organizaciones y los sistemas en los que se encuentran.
Para
poder implementar un programa de desarrollo de liderazgo primero que todo se
debe tener una comprensión de a lo menos dos preguntas claves:
- ¿Qué es liderazgo?
- ¿Cómo se evalúa?
- ¿Cómo se desarrolla?
- Como fenómeno, el liderazgo ha sido extensamente estudiado con diferentes lentes a través de los años. Desde los primeros acercamientos con los rasgos de personalidad, pasamos a los enfoques basados en la conducta y las competencias, pasando también por los focos hacia los seguidores, contingencia y situacionales. Recientemente a los acercamientos internacionales y transculturales (Dorfman, 1996; House, 2007)
Una
distinción que ha adquirido popularidad en los últimos tiempos es la de liderazgo
y gestión. Así por ejemplo, se propone que mientras las jefaturas poseen su
poder de influencia basado en el cargo jerárquico que ocupan, el liderazgo no
considera el rol o status como relevante para ejercer influencia, liderazgo
es una actividad no un rol (Heifetz, 1994) y su foco está en cambio y
no en la mantención del estatus quo de la organización como se le atribuye a la
gestión.
En Positiva
ConsultingGroup compartimos que Liderazgo es un proceso que crea nuevas
realidades (Senge, Scharmer, 2004), moviliza a las personas para resolver problemas
(Heifetz, 1994) mientras articula un proceso de dirección, alineamiento y
compromiso con la visión (McCauley& Van Velsor, 2004).
Además
como ningún individuo u organización opera en el vacío, compartimos también la evolución
de las concepciones de liderazgo organizacional que lo han llevado a
moverse desde una perspectiva centrada en el individuo, a estar centrada
en la organización, para actualmente estar centrada en un network.
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